La etimología de la palabra POESÍA es una interpretación del hecho poético: según los griegos, " poiesis " significaba "creación ". El poeta, que en un principio se llamó " aedo " ( cantor ), estaba considerado como creador, artista por excelencia, porque al mismo tiempo inventaba el lenguaje, con sus figuras y su ritmo, y el objeto del lenguaje, que debía conservar la arquitectura del poema. Así, a la noción de poesía se unió primero la de versificación, de prosodia, afirmándose su origen común con la música.
A la vez que establece una relación formal, la poesía se distingue de la prosa como un lenguaje eurítmico y eufónico, semejante al canto; se distingue también del discurso lógico y práctico, destinado a designar los objetos reales, a expresar sus relaciones evidentes y a definir los fines y medios de la acción. Pero al ser también discurso, en tanto que lenguaje, el canto poético siempre ha sentido una inclinación hacia la prosa, en la medida en que ésta es capaz de elevarse hasta la poesía. La oposición prosa - poesía es, por tanto, parcialmente incierta puesto que la medida del verso no es siempre una característica de la poesía, tal como lo demuestra el verso libre, y la prosa puede ser explícitamente calificada de poética ( poema en prosa ).
Desde un punto de vista formal, la poesía, como consecuencia de la clasificación de Diomedes sistematizada por Platón, suele dividirse en 3 categorías: poesía épica, que narra la historia y la leyenda y en la que el autor y los personajes tienen por igual derecho a la palabra; poesía dramática, que pone en acción el relato y donde sólo hablan los personajes , y poesía lírica, que es expresión inmediata de sentimientos y donde únicamente habla el autor. Goethe proponía distinguir simplemente entre la poesía que narra claramente las emociones exaltadas y la que se preocupa de los subjetivo. En realidad, debe observarse que tan diversas clasificaciones remiten a los protagonistas del enunciado: él ( épica ); yo ( lírica ); tú ( dramática ), divisiones que pueden estar asociadas a otras divisiones temporales: lírica-presente, épica-pasado, poesía dramática-futuro y a divisiones que definan una actitud frente a la realidad: emoción sobrecogedora ( lírica ), visión de conjunto ( épica ), tensión ( poesía dramática ). Estas divisiones tripartitas no siempre corresponden a los datos estructurales de los textos.
Afirmar que el lirismo constituye la esencia de la poesía es definir por una parte un efecto de lectura gracias al cual la Eneida del poeta latino Virgilio, la Divina Comedia de Dante y Azul de Rubén Darío pertenecen manifiestamente a un mismo sistema de expresión y, por otra, excluir de lo poético aquello que no está versificado y que se califica de " poesía " , poemas filosóficos de Voltaire y de Pope.
Estas indecisiones demuestran que en el núcleo de la poesía hay algo más que el simple dato formal y la simple división entre los modos del enunciado, existe una actitud específica frente al lenguaje y al mundo. En ambos casos las interpretaciones participan en un juego entre artificio e identificación de la poesía con una palabra primigenia, que no excluye la convención ni el cálculo.
Según Platón, el estado poético está vinculado al entusiasmo, a la posesión divina: " El poeta es algo alado y sacro y no puede crear sin sentir antes la inspiración, salir fuera de sí y perder el uso de la razón ". El poema es algo análogo al oráculo: un dictado del dios. Por eso, en el universo bíblico, el poeta es el profeta, la expresión de Yahvé; según los filósofos de la India, la poesía, en su versión superior, se suma a la contemplación del sabio: el poeta, por gracia de Sarasvati, recibe la revelación y la comprensión de la palabra. Esta tesis preside diversas poéticas, especialmente en el romanticismo y posromanticismo. La referencia a Dios hace de la poesía una palabra absoluta y legitima la elección lírica. Ello no implica que el poeta se sienta necesariamente inspirado por el dios, pero hace que la empresa poética se considere como discurso esencial del yo y del mundo.
En otra perspectiva muy distante, según Aristóteles, la poesía, cualquiera que sea su objeto ( heroico o satírico ) y su forma ( dramática, épica o lírica ), pertenece a las artes imitativas. Aunque utilice el relato como el historiador, el poeta no tiene el mismo objeto: el historiador se ocupa de lo que ha sucedido, expresa una cualidad particular, tal hombre, tal hecho; sin embargo, el poeta se circunscribe al ámbito de lo posible, imita la realidad según lo verosímil y la necesidad lógica: es el centro de una verdad más filosófica y más general que la exactitud histórica. Por ello la fábula es una imitación significativa de la historia y toda la ficción poética recibe su fuerza de la naturaleza, la cual es interpretada con la imaginación y la razón. La teoría aristotélica, al circunscribir la belleza poética a un adorno y una generalización de lo real, inspiró las diversas estéticas clásicas, que asignaron a la poesía la función de evocar con elegancia y verosimilitud una naturaleza escogida y común. Horacio comparó la poesía con la pintura ( " Ut pictura poesis " ); Boileau la identificó con la actividad racional.
Entre las orientaciones de Platón y Aristóteles abundan las posturas más diversas en el enfoque del hecho poético: Baudelaire no rechazaba la lucidez ni el trabajo del escritor; Valéry dijo que la inspiración y la enumeración son a la vez la creación poética. En realidad, siempre existe cierta relación con algún absoluto: el del lenguaje, referido a alguna realidad trascendente que supera la actualidad del poeta, considerado bajo el prisma de la investigación de la palabra. En todo caso, la poesía es el lenguaje presente y una especie de presencia en sí misma.
Esta certeza de la presencia caracteriza la creación moderna: no reclama necesariamente teorizaciones sino que impone simplemente la evidencia de que la palabra es en sí misma algo absoluto, porque es a la vez la prosa del mundo y la prosa del ser.
( tomado de la Gran Enciclopedia Larousse; Barcelona, Planeta, 1988, vol. 18, pp. 8711-2 )
C L A V E S D E L P O E M A :
En general, el poema es un conjunto cerrado en el que se mezclan las imágenes, el argumento, la ambigüedad y multiplicidad de significaciones, etc.Es un hecho del lenguaje; si varía la organización verbal - el lenguaje que lo constituye - varía el poema. Lo mismo ocurre en un cuento o en una novela, pero el poema logra hacernos vislumbrar aquello que insinúa y que si lo dijera directamente dejaría de serlo: un poema incita. Incita al lector e incita al poeta, que lo escribe con una carga peculiar y persigue el modo más exacto de dar sentido mediante la articulación - también peculiar - de fonemas, sílabas y palabras. Se trata de una relación de ida y de vuelta entre la materia y el ser, el ser y la materia.
Mientras que para algunos poetas ( como Novalis ), "no es escritor el que domina el lenguaje, sino aquel que dejar que el lenguaje hable en él", para otros...
Hay una serie de condiciones que nos permiten deslindar la poesía de otras clases de discursos y son las siguientes:
1) Composición
2) Ritmo
3) Discurso objetivo-subjetivo
4) Economía del lenguaje y tensión creativa
5) Dominio del espacio
6) Trabajo de la palabra
1) Composición: El poema está compuesto por un conjunto de versos distribuidos de una determinada manera. Cada línea del poema corresponde a un verso. El verso es un conjunto de palabras determinadas por el ritmo y la cadencia, y a veces, por la medida, la rima, etc. En contraposición a la prosa -línea continua en la página- el verso implica un corte ( establecido por el poeta ), qu motiva la vinculación ineludible, y peculiar también, con el espacio en blanco que lo rodea y lo contiene.
Hasta la primera poesía del Romanticismo, el discurso poético no pudo librarse de los límites formales establecidos por la tradición. Por ello, a lo largo del siglo XX se ha hablado del verso regular y del verso libre como si fueran dos tendencias opuestas, y como si los poetas que se adscribieron a una u otra vertiene pertenecieran a bandos enfrentados, a veces. Así, por razón de su medida, los versos son métricos si se ajustan al mismo número de sílabas, y amétricos si no se ajustan a esta semejanza. Ahora bien, a la hora de la escritura del poema, debemos recordar que todo está permitido y puede aprovecharse, siempre y cuando se atienda a la idea de COMPOSICIÓN.
2) Ritmo: Escribir poesía es someterse al ritmo. La gran mayoría de los poetas sienten el ritmo como constituyente fundamental del poema, y la palabra como un aspecto dependiente del ritmo: la armonía proviene de la combinación de un conjunto de determinados elementos.
¿El poeta va a la búsqueda del ritmo o el ritmo es interno y conduce a la escritura? Ambas actitudes son posibles. Maiakovsky describe de la siguiente manera cómo comienza a componer un poema: " Ando y gesticulo, berro - apenas son palabras aún -, acorto el paso para no entorpecer este bramido o bien berreo más deprisa, al compás de mis pasos. Así se va puliendo y va tomando forma el ritmo, base de todo lo poético, que lo atraviesa como un rumor. Gradualmente, de este rumor se empiezan a sacar palabras aisladas. ¿De dónde procede este ritmo-rumor fundamental? No se sabe. Para mí es toda repetición - en mí - de un sonido, de un ruido, de un balanceo o incluso, mirándolo bien, la repetición de cada fenómeno que marco mediante el sonido".
El poeta escribe sometido a una regulación rítmica. El verso regular la impone de acuerdo a una serie de normas fijas; el verso libre nos permite amoldar el poema a nuestro estado emocional, creando cada vez un ritmo nuevo, pero nunca eludiéndolo: poesía es RITMO. En toda lengua hay un modelo fonético básico. El ritmo poético no es el correspondiente al que resulta de la naturaleza silábica y fonética de las palabras que conforman el verso. Ambos pueden ser coincidentes o no. Pero está claro que el poético responde a las necesidades del poeta y del hecho estético.
3) Discurso objetivo-subjetivo: La poesía implica un discurso objetivo y, al mismo tiempo, la actitud más subjetiva del autor. Corresponda o no a un instante sentimental - o sea, referido al sentimiento - de un hombre o mujer determinados, es la expresión de una subjetividad. Sin embargo, el resultado final no es subjetivo. El poema no es un fragmento de la vida del poeta, sino una realidad transfigurada: siempre es un contenido ficticio el de la poesía. Podrá presentar la realidad histórica de un ser humano o a ese ser humano viviendo un punto de tensión determinado por circunstancias sociales o individuales, pero incluso así el poema como tal es objetivo. SUBJETIVA es la actitud, OBJETIVO debe ser el resultado para ser trascendente.
4) Economía del lenguaje y tensión creativa: Una noción de la que depende la poesía es la concentración imaginativa del lenguaje. La capacidad de sugestión y evocación es imprescindible para que el poema exista. Es decir, es la condensación máxima del lenguaje. Nunca explicar; mejor, sintetizar, intuir: de la síntesis a la tensión creativa hay un paso. Se economiza lenguaje, se apela a un detalle apenas, se sugiere un mundo. La tensión corresponde en el poema a la concentración del sentimiento.
Para el autor, es el instante en el que se cruzan una serie de fuerzas internas que provocan la escritura contundente del poema. Es la concentración misma la que genera un juego de tensión que el lector percibe.
5) Dominio del espacio: Los materiales con los que trabajamos un poema, es decir, el lenguaje, las palabras, se cargan de sentido, según cuál sea su distribución en la página. Los espacios en blanco entre palabra y palabra, entre verso y verso, entre estrofa y estrofa, guían la lectura y aportan significaciones. El sentido del poema se refuerza o se disgrega según cuál sea la distribución de palabras y signos gráficos en el papel.
6) Trabajo de la palabra: ¿El material poético es el material lingüístico? ¿Ambos son coincidentes, son complementarios? El material lingüístico es, en realidad, motor y freno del poeta. Por supuesto que nos referimos a la palabra, como instrumento que recibimos y con la que trabajamos, de la cual somos - al escribir - amos y esclavos. Amos porque la recreamos; esclavos porque debemos atenernos a las reglas que la constituyeron a lo largo del tiempo.
Decía Antonio Machado, " las artes plásticas trabajan con materia bruta. La materia lírica es la palabra; la palabra no es materia bruta. Toda poesía es, en cierto modo, un palimpsesto". Góngora, entre otros, redujo lo que pudiera parecer argumental y jugó con la palabra que deseó absoluta. Además en el poema, la palabra aislada no existe. Es decir que todas las palabras se conectan y forman parte de un contexto que las determina. El empleo de la palabra en el poema nos permite poner en movimiento diversos aspectos ( nombrar las cosas, rebelarse, etc. ). Finalizamos con una cita de José Angel Valente, donde dice que " la poesía de la experiencia está en las antípodas de la experiencia de la poesía. La poesía no admite condicionantes, utiliza un lenguaje rebelde, ajeno a los lenguajes comunicacionales, codificados. Los lenguajes comercial o político son falsificadores. Estamos dominados por palabras carentes de libertad. El poeta permite que la palabra hable por él. En realidad, es la palabra la que nos controla a nosotros".
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